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Educación y violencia: el drama de los niños refugiados (especialmente recomendado a docentes y alumnos desmotivados)

   Después del éxito del post Cuánto cuesta aprender y enseñar en algunas partes del mundo, hoy traemos 3 microhistorias educativas protagonizadas por algunos de los niños refugiados que han tenido que huir de sus países los últimos meses, escapando de conflictos armados. 

Jugar a la escuela

    Aleksandar Lazovski, trabajador de UNICEF en Macedonia, comparte en el periódico español El Mundo su experiencia en un asentamiento de refugiados en Macedonia:

“El otro día vi cómo unos niños de diferentes países jugaban a que estaban en clase. Aunque no todos hablaban la misma lengua se organizaron entre ellos para hacer de profesores y alumnos, compartiendo la misma agradable fantasía de ser solo un “niño normal
 

    Si por casualidad eres un profesor con vocación pero desmotivado, cansado de la actitud caprichosa de unos alumnos acomodados que sienten que ellos son el centro de todo, y estás leyendo esto, debes saber que en muchas partes del mundo hay niños que sí valorarían tu trabajo como se merece. Ya solo por eso, merece la pena la profesión que has elegido.

Niños refugiados

 

La educación como prioridad

   Muy lejos de Europa, en una calle de Beirut (capital de Líbano, país vecino de Siria que ya ha acogido a casi dos millones de refugiados sirios que huyen de la guerra), el refugiado Abdul Halim Attar carga a su hija mientras intenta vender bolígrafos baratos. El activista irlandés Gissur Simonarson, que maneja el sitio de noticias Conflict News, quedó conmovido con la imagen y utilizó el poder de las redes sociales para ayudar a Abdul y a Reem (el nombre de la niña) para comenzar una vida nueva, lejos del conflicto. 

Crowdfunding Educación

   Resumiendo la historia, Simonarson creó una cuenta de Twitter para localizar a la familia y consiguió encontrarles en menos de media hora. Entonces se le ocurrió crear una campaña para recaudar fondos con el fin de que pudieran tener algo de impulso para rehacer su vida, a través de la plataforma de crowdfunding Indiegogo. En 22 horas había conseguido más de 60,000 dólares, y la recaudación seguía en aumento. “Mi meta era conseguirle algo de ayuda. No esperaba el gran apoyo que estamos recibiendo ahora”, le confesó Simonarson a la BBC.

   Entrevista refugiados

   En esta entrevista, un Abdul visiblemente emocionado declara que lo primero que hará con el dinero es hacer que sus dos hijas regresen a la escuela. De hecho, este padre de familia recalcó varias veces queno necesito dinero, sino una educación para mis hijos”.

Abdul y Reem

   Me alegro infinitamente por Abdul y Reem. Desgraciadamente, hay muchos otros Abdul y Reem en el Líbano que siguen necesitando nuestra ayuda. No nos olvidemos de ellos. Indiegogo tiene otras muchas campañas para apoyar a los refugiados de una forma más sistémica e integral

Educación en valores 

   Los valores se aprenden en la casa, pero… ¿qué ocurre cuando un conflicto armado te obliga a huir a miles de kilómetros de tu casa? 

Educación en valores

   En este artículo, el enviado especial Alberto Di Lolli relata una anécdota vista  en un punto de ayuda a refugiados en Hungría. Los voluntarios reparten algunas medicinas, botellas de agua y paquetes de galletas. Un niño refugiado devora con ansia estas últimas, sin prestar mucha atención al envoltorio, que ha dejado caer al suelo. A pesar del hambre, a pesar de la guerra, a pesar de las penurias y a pesar de estar en mitad de ninguna parte camino hacia la incertidumbre, su padre automáticamente le da una reprimenda por haber tirado el envoltorio al suelo, y el niño lo recoge y lo lleva hasta la papelera más cercana. El enviado especial considera haber presenciado una lección de dignidad

   Estas tres historias dolorosas pero luminosas nos recuerdan muchas cosas que ya sabíamos. A los docentes, nos recuerda que lo que hacemos es muy importante; a los padres, que no hay excusas ni condiciones adversas para educar a nuestros hijos en valores; a los alumnos, que somos afortunados por poder recibir educación formal (a pesar de sus defectos). Y a todos, nos recuerdan que vivir en paz, tener un techo, comida en la nevera y a nuestros amigos y familiares queridos cerca, es suficiente riqueza como para ser felices y estar agradecidos

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